Heraldo de Aragón. 9 junio 2010.
Finalizó el pasado lunes la integral de las sonatas para violín y piano de Beethoven que se había iniciado el 19 de abril en las manos del violinista Mario Hossen y la pianista Marisa Blanes.
Comenzó el recital con la primeriza “Sonata nº1 en re, del Op. 12”, que se inicia con un “allegro con brio" de factura académica pero lleno de la euforia que caracterizaba al autor en el momento de su composición.
La serenidad que gobierna el segundo movimiento, andante con moto, fue muy bien marcada por el piano que abre melodías al violín y ejerce el protagonismo en el enunciado de las variaciones, secundadas por aquel con gran delicadeza. Mario Hossen fue ganando terreno hasta equilibrar el campo sonoro de ambos instrumentos.
Con una estudiada simetría llegó el “rondo:allegro”, vibrante fragmento en el que Beethoven indica los cauces del virtuosismo al solista de la cuerda. Hossen aprovechó la oportunidad para extender el “tempo” y jugar a los contrastes con un piano excelente en expresividad, casi prestidigitadora.
Una honda reflexión inicia la madura “sonata n. 10en sol, op. 96”. Tras un arranque en falso por confusión de partituras del violinista, se fueron sucediendo las ideas melódicas en el “allegro moderato”, impregnadas de lirismo, cantadas por la cuerda y enmarcadas por la tecla, con un cierto efecto de eco en su pequeña pompa reverberante: sabio uso del pedal y de la amplificación por parte de la pianista.
Los intérpretes supieron combinar la densidad de las ideas con un a ejecución limpia, que en el segundo movimiento, “adagio expresivo”, alcanzó cotas de intenso sentimiento, acorde con la indicación del autor. El sonido abierto del violín en la zona grave fue muy efectista, lo mismo que los pasajes en la doble cuerda.
El final ralentizado que da paso al “scherzo” fue muy hermoso y el “poco allegretto” con el que finaliza la sonata resultó un prodigio de estructura y sonoridad.
En la segunda parte, como final del concierto y de la serie, sonó la famosísima “Sonata a Kreutzer, op. 47”, cuya ejecución reunió todas las virtudes exigibles a la música, desde los electrizantes “pizzicati” y los sutiles “glissandi” del violín, hasta los trinos, acordes y arpegios de elegante factura en el piano.
Volvió a sonar Beethoven en el bis que merecieron los aplausos del público.
Mario Hossen (violín)
Marisa Blanes (piano)
Sonatas de Beethoven.
XIII Ciclo de grandes solistas “Pîlar Bayona”.
Auditorio de Zaragoza.
Lunes 7 de junio de 2010.